Diario El Oeste final y comienzo de una nueva etapa

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El frío número con que titulamos esta editorial, puede ser un número alto o bajo, según el punto de vista desde que se lo mire, pero en realidad para nosotros, los que hacemos diariamente El Oeste, es una cifra muy alta, practicamente impensable hace algo más de noventa años cuando Raúl Bustos Berrondo imprimía con mucho esfuerzo el primer número de este medio. Posteriormente, lo hicieron con el mismo empeño Teobaldo y Marcelo Bustos Berrondo, actualmente lo hacen otros miembros de esa misma familia
28.245 días hemos sido invitados en innumerables familias mercedinas a ingresar por debajo de la puerta da cada casa.
28.245 veces hemos informado, opinado; nos habremos equivocado, habremos acertado. Hemos sido felicitados, criticados, ignorados. Seguramente hemos sido motivo de alguna discusión acalorada, de simples comentarios al pasar en la mesa de algún bar o en el escritorio de alguna oficina e inclusive en la mesa familiar.
Seguramente esa cifra se corresponde con las discusiones o acuerdos acerca de la posición a tomar ante diversos temas, de cómo titular la tapa diariamente. De lograr acordar el orden de prioridades o de importancia de cada noticia diaria. De buscar la noticia, de generar alguna información diariamente.
28.245 días han transcurrido a lo largo de los más diversos gobiernos, aún de diversas dictaduras y gobiernos democráticos, de crisis económicas y de períodos de bonanza.
28.245 días de medir las palabras, de aprender a dar la información aún metiéndonos en terrenos escabrosos, aún con temor a ataques, atentados y hasta en alguna oportunidad purgando alguna prisión.
Mucho tiempo ha transcurrido desde aquel marzo de 1924 donde se imprimía el número uno de este medio. Nunca fue visto como un frío negocio, siempre lo hemos visto como un medio de comunicación que cumplía con ese simple y a la vez amplio rol, el de informar y comunicar.
Desde aquellos lejanos años, donde el diario se comenzaba a armar de manera manual, desde horas tempranas, letra a letra, plomo a plomo, hasta hoy, donde la era informática nos ha simplificado de sobremanera aquella labor diaria, ha transcurrido una parte de la historia de nuestra ciudad y sus alrededores. Generaciones enteras se han informado desde estas páginas del acontecer histórico y aún del hecho cotidiano.
Importantes discusiones políticas se han desarrollado a través de estas páginas, de las más diversas opiniones han pasado también. En nuestra historia no ha habido, por parte de El Oeste, censura de ningún tipo, salvo aquellas opiniones que no concuerden con el respeto al sistema democrático y con las instituciones republicanas. Todas las opiniones fueron válidas y respetadas por igual. De esto, seguramente, son conscientes tanto nuestros lectores como los innumerables colaboradores.
28.245 encuentros con nuestros lectores, han creado una relación difícil de igualar, una confianza mutua dificultosa de equiparar.
Pero lamentablemente, circunstancias ajenas a nuestra voluntad y a una situación tributaria conocida por casi todas las pequeñas empresas, que por estos tiempos transforman en una cruzada casi imposible de atravesar a cualquier pequeño comerciante. Sumado a ello una situación muy pocas veces vivida en el ámbito periodístico donde se debe estar en uno u otro lado, prácticamente sin matices, sin grises y el no estar en una u otra posición acarrea también un alejamiento de diversas pautas publicitarias oficiales, que son en gran medida uno de los medios de subsistencia de los pequeños medios que aún pretenden ser independientes.
Justamente al hacer referencia a esta palabra sumamente significativa para todo ciudadano que se precie de tal, independencia, es que podemos afirmar que también a lo largo de estas 28.245 publicaciones hemos estado peleando, aún con innumerables sacrificios, por mantener en alto el bien más ansiado para nosotros que es justamente el de mantener un periodismo independiente. Pero cuando estos principios no se pueden mantener, por un motivo u otro es que preferimos morir de pie a vivir de rodillas.
De esta manera, es que queremos despedirnos de nuestros invalorables empleados, lectores, colaboradores, anunciantes y demás personas e instituciones que de alguna u otra manera han permanecido en contacto permanente con nosotros y nos han permitido, hasta acá, mantener nuestros principios en lo más alto de nuestros valores.
“Hacer un diario del pueblo y para el pueblo ha sido la aspiración que constantemente guió nuestro paso”, fue el lema que acompañó cada una de nuestras 28.245 ediciones, cuando esto ya no se puede lograr y el objetivo es imposible de alcanzar, creemos que es momento de dejar de comunicar e informar por este medio y dejar el paso a quienes puedan lograr mantener estos mismos principios democráticos, republicanos, de libertad y de pluralidad que constantemente se vieron reflejados en estas páginas.
Ser honestos con nuestros principios, probablemente no nos han sumado demasiados amigos, pero si estaríamos en condiciones de asegurar que serían los adecuados.
Por último, también queremos hacer llegar nuestro infinito agradecimento a todas las personas e instituciones que se han solidarizado con este medio, los que realmente han superado nuestras expectativas,

De esta manera, la familia Bustos Berrondo, se despide agradeciendo profundamente el acompañamiento brindado a lo largo de estos más de noventa años de los lectores, colaboradores ,auspiciantes y especialmente a nuestros empleados que siempre ayudaron al sostenimiento de esta pequeña pero gran empresa. A los continuadores en este emprendimiento periodistico, les deseamos la mejor de los éxitos y que entre estos logros no dejen de bregar por la verdad, la justicia, la democracia, el respeto a las instituciones y sobre todo de sostener en lo más alto el inmenso valor el de la libertad de prensa.-
Daniel Bustos Berrondo.